Siguiendo la campaña de Antanas Mockus y Sergio Fajardo para la presidencia de Colombia, 2010.

Días en que revisamos los periódicos 8 o 10 veces al día para leer y coleccionar cada noticia, para analizar todos los comentarios; días en que compartimos el video con la última composición o la última visita a las ciudades, o que repetimos los anteriores sin nunca cansarnos; días en que prendimos la W o Caracol a las 6 para escuchar la última declaración y comentarla; días en que no soltamos el facebook para ver qué cosas insólitas nos compartían nuestros anónimos amigos de campaña; días en que escribimos, comentamos o reenviamos mensajes para canalizar este exceso de entusiasmo o de desconcierto; días en que no nos aguatamos las ganas de discutir con la abuela, el taxista o quien cayera en nuestras manos; días en que nos reunimos a ver los debates como si se trata de la final del mundial de fútbol al que nunca clasificamos.

Días que habrán sido por lo pronto nuestra experiencia política más intensa, días en los que nos enviciamos con la utopía y no quisimos soltarla o, tal vez, días que fueron un prefacio al momento en que repentinamente tuvimos que enfrentarnos al aterrador reto de realizarla.

Días de verde.

(La imagen de "enderecemos esta vaina", es de Esteban Ucrós, y el Mockus de fondo es de Diego Contreras)

 

Nuevas viejas elecciones - Antonio Ungar

En lo único en que estoy de acuerdo con los mockusianos es en que mucho está en juego en estas elecciones. Como ha estado siempre, desde que este país está  cayendo a grandes velocidades por un abismo insondable, que es por lo menos desde que tengo uso de razón. Hoy tal vez el abismo pinta más sondable porque ocho años de uribismo nos han dejado listos para que el diablo Santos nos reciba en el fondo del hueco y nos engulla de una vez por todas. Por eso hay que votar por Mockus. En eso estamos de acuerdo, también. En que hay que votar por Mockus. Mis motivos sin embargo son muy distintos a los de aquellos que escriben por estos pagos: yo votaré por el profesor ininteligible para evitar que el Santos me pinche con su tridente de paramilitarismo-clase alta bogotana-cultura mafiosa. Pero no votaré por Mockus porque crea que es el mejor candidato. Respecto a mis inclinaciones electorales no puedo estar más de acuerdo con las sabias Tola y Maruja: a Mockus no le entiendo, pero le creo. Le creo que no va a robar y que va a poner buenos técnicos en puestos claves, y con eso parece bastar esta vez. Pero no le entiendo. Entiendo mucho mejor a Gustavo Petro. Le he oído decir que todo en este país pasa porque más de la mitad de la gente no tiene con qué comer y porque más del 90% de la tierra está en manos de menos del 3% de los terratenientes. Ha dicho también que hay que devolver las tierras y los bienes robados por los poderosos durante el uribismo y que los derechos básicos (salud, educación, agua potable, etc.) no se compran ni se venden. Podría seguir hablando sobre el que sería mi candidato en un país que no estuviera a punto de ser engullido por Satanás, pero el país es Colombia y este es el espacio de los verdes. Votaré por los verdes entonces, en segunda vuelta, a pesar de que día sí y día también su candidato dice que admira a Álvaro Uribe con devoción y a pesar de que se declare más católico que el que deja el cargo y a pesar de que sus políticas económicas traerán más pobreza. Qué remedio queda. Votaré por Mockus. A pesar de que cuando por fin le entiendo una frase no me convence lo que dice, es infinitamente mejor que Juan Manuel Santos y sus demonios de la U.

Antonio Ungar
Escritor

¿Comentarios?

  1. andresvillaveces answered: Esas palabras de Petro son bonitas, quién va a decir que no. Menos bonito es el clientelismo (tan clásico) de (parte del) Polo.
  2. dias-de-verde posted this