Siguiendo la campaña de Antanas Mockus y Sergio Fajardo para la presidencia de Colombia, 2010.

Días en que revisamos los periódicos 8 o 10 veces al día para leer y coleccionar cada noticia, para analizar todos los comentarios; días en que compartimos el video con la última composición o la última visita a las ciudades, o que repetimos los anteriores sin nunca cansarnos; días en que prendimos la W o Caracol a las 6 para escuchar la última declaración y comentarla; días en que no soltamos el facebook para ver qué cosas insólitas nos compartían nuestros anónimos amigos de campaña; días en que escribimos, comentamos o reenviamos mensajes para canalizar este exceso de entusiasmo o de desconcierto; días en que no nos aguatamos las ganas de discutir con la abuela, el taxista o quien cayera en nuestras manos; días en que nos reunimos a ver los debates como si se trata de la final del mundial de fútbol al que nunca clasificamos.

Días que habrán sido por lo pronto nuestra experiencia política más intensa, días en los que nos enviciamos con la utopía y no quisimos soltarla o, tal vez, días que fueron un prefacio al momento en que repentinamente tuvimos que enfrentarnos al aterrador reto de realizarla.

Días de verde.

(La imagen de "enderecemos esta vaina", es de Esteban Ucrós, y el Mockus de fondo es de Diego Contreras)

 

Nunca he votado - Pilar Quintana

Hace años vi una tira cómica de Madalfa que se me quedó grabada para siempre. Mafalda, curiosa y política como siempre, consulta la palabra democracia en el diccionario. Democracia (del griego, demos, pueblo, y kratos, autoridad), le informa el diccionario, es el gobierno en que el pueblo ejerce soberanía. En las siguientes tres viñetas Mafalda está destornillada de la risa.

     Nunca he votado por la misma razón que a Mafalda le da risa. En un país donde las campañas políticas son financiadas por los grandes grupos económicos, donde se compran votos, y los favores recibidos y las alianzas se pagan con puestos públicos, la democracia es un chiste.

     Votar por un candidato era votar por un partido, por una maquinaria, por una trampa. Votar no era ejercer el derecho de elegir un gobernante que nos represente, era apoyar un sistema corrupto desde la base. Yo no iba a contribuir con eso.

     Ahora, por primera vez en la historia desde que tengo memoria política, Colombia tiene un candidato que le ha devuelto el sentido a la democracia o, mejor, a lo que debe ser la democracia.  Ese candidato, por supuesto, es Antanas Mockus.

     Sus principios son la transparencia en el manejo de los recursos públicos, el juego limpio, la legalidad y el rechazo de la corrupción. Pero sus planteamientos no se quedan en el ámbito abstracto de las ideas, donde es tan fácil aparecer como honesto. Antanas Mockus es coherente y sus ideas van acompañadas de actos que las confirman.

     Renunció  a miles de millones de pesos, en un hecho sin precedentes, para que el estado se los ahorrara. No ha sellado alianzas oscuras ni dudosas. No ofrece pagar favores con puestos públicos. No compra votos. Él no tiene una maquinaria política ni su programa funciona con conciencias que pueden comprarse. Él no ha tenido que recurrir a la táctica de ensuciar a sus contrincantes para confundir al electorado. Si Antanas Mockus se ha convertido en un fenómeno, si tiene tantos seguidores y si está cerca de convertirse en presidente de Colombia es solo porque todas esas personas creen, de verdad creen, que él podría representarlas.

     Yo soy una de esas personas. Yo le creo a Antanas Mockus. Y por eso, por primera vez en mi vida, voy a votar.

Pilar Quintana
Escritora

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