Siguiendo la campaña de Antanas Mockus y Sergio Fajardo para la presidencia de Colombia, 2010.
Días en que revisamos los periódicos 8 o 10 veces al día para leer y coleccionar cada noticia, para analizar todos los comentarios; días en que compartimos el video con la última composición o la última visita a las ciudades, o que repetimos los anteriores sin nunca cansarnos; días en que prendimos la W o Caracol a las 6 para escuchar la última declaración y comentarla; días en que no soltamos el facebook para ver qué cosas insólitas nos compartían nuestros anónimos amigos de campaña; días en que escribimos, comentamos o reenviamos mensajes para canalizar este exceso de entusiasmo o de desconcierto; días en que no nos aguatamos las ganas de discutir con la abuela, el taxista o quien cayera en nuestras manos; días en que nos reunimos a ver los debates como si se trata de la final del mundial de fútbol al que nunca clasificamos.
Días que habrán sido por lo pronto nuestra experiencia política más intensa, días en los que nos enviciamos con la utopía y no quisimos soltarla o, tal vez, días que fueron un prefacio al momento en que repentinamente tuvimos que enfrentarnos al aterrador reto de realizarla.
Días de verde.
(La imagen de "enderecemos esta vaina", es de Esteban Ucrós, y el Mockus de fondo es de Diego Contreras)
Catching Elephant is a theme by Andy Taylor
“Cerrojo a alianza entre verdes y amarillos en segunda vuelta” –– este fue el titular de El Espectador el pasado 11 de Mayo, en una breve nota acerca de las declaraciones que diera Mockus a Radio Caracol acerca de Petro y sus supuestas simpatías con la violencia. El Espectador no transcribió literalmente las declaraciones, pero el 13 de Mayo el columnista Ernesto Yamhure transcribió los siguientes apartes en el mismo diario: “Para mucha gente,” dijo Mockus, “el Polo sigue significando una posición blanda frente a la guerrilla. Eso es en parte injusto con miembros del Polo, pero allí aún hay fuerzas que no han roto lazos de justificación de la pelea armada.” Y continuó: “no es que Petro esté invitando a que haya más violencia, pero sigue teniendo teorías que, de algún modo, directo o indirecto, justifican la violencia. Me cuesta trabajo aliarme con alguien que va tan en contra de mis pensamientos”.
Creo que las declaraciones sorprendieron a la mayoría de los Verdes, y desilusionaron a muchos. Aunque con seguridad es una muestra sesgada, la mayoría de mis amistades de Facebook son o Polistas con simpatías Verdes, o Verdes con simpatías Polistas, y creo que todos ellos recibieron las declaraciones con perplejidad, muchos con disgusto. Algunos hablaban de J.J. Rendón, otros de votar en blanco, otros dejaron de hablar. Como a ellos, a mí las declaraciones me sorprendieron y desanimaron.
Mi percepción general de lo que venía pasando hasta ese punto en la campaña es que, mediante un mensaje incluyente, abarcante, y conciliador, Mockus había logrado conquistar un centro que Uribe había hecho inaccesible. En gran medida, la fuerza del Uribismo ha consistido en polarizar el debate público, enfatizando seguridad y orden, e identificando simpatías de izquierda con guerrilla y Chavismo. Pero tras la decisión de la Corte Constitucional, los Verdes lograron apalancarse mediante un afortunado doble vector de fuerzas: por un lado, los Uribistas moderados, por el otro los izquierdistas de centro, incluyendo a la línea moderada del Polo. Dos de los “tres tenores” personificaban claramente estos perfiles, y Mockus supo apoyarse sólidamente en ellos.
Vistas a través de este modelo, las declaraciones de Mockus sobre Petro parecían conducir irrevocablemente a un punto desafortunado: roto uno de los vectores, Mockus se precipitaría al otro lado, a una zona donde Santos lo aventajaría y, sobre todo, donde perdería el voto moderado de izquierda. Aún más grave que esto, en mi opinión, fue que las declaraciones desdibujaron el mensaje incluyente y conciliador de los Verdes. Tal vez uno de los puntos emotivamente más bajos de la campaña fue ver a Petro y Mockus cobrando y negando, respectivamente, viejos favores. Adicionalmente, las declaraciones parecían ir en contra de una regla básica de la democracia deliberativa, pues si bien las divisiones internas del Polo han hecho difícil identificar una única voz colectiva, parece claro que la posición anti-violencia de Gaviria prevaleció y es la doctrina oficial del partido. La dañina lógica polarizante del Uribismo hizo una entrada inesperada y, como siempre, dañina en el debate.
¿Cómo llegamos a ese punto? Entender el punto mismo es más importante que entender los hechos que llevaron a él. Hoy en día es claro que, tras las muchas reacciones, no hay tal cerrojo; los canales para futuras alianzas están abiertos, y su manejo en las semanas previas a la segunda vuelta será decisivo. Pero dado que la campaña se está jugando ante todo en el campo de las ideas, los mensajes, y las percepciones públicas, será clave en las próximas semanas lograr identificar y asegurar clara y nítidamente el centro de varios ejes complejos, entre otros, anti-Chavismo “vs” Chavismo; incentivos al capital “vs” justicia social; seguridad “vs” equidad. Mockus tiene la virtud singular de distinguir y apropiarse creíblemente de los “sabios puntos medios” en estos ejes. El balance, sin embargo, es delicado, y Santos usará todos los medios disponibles para desequilibrarlo. En las próximas semanas, será tarea de todos, de la gran masa crítica Verde, mantener la claridad en la percepción y en los mensajes, y denunciar como espejismos todos los falsos extremos.
Pablo Kalmanovitz
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