Siguiendo la campaña de Antanas Mockus y Sergio Fajardo para la presidencia de Colombia, 2010.
Días en que revisamos los periódicos 8 o 10 veces al día para leer y coleccionar cada noticia, para analizar todos los comentarios; días en que compartimos el video con la última composición o la última visita a las ciudades, o que repetimos los anteriores sin nunca cansarnos; días en que prendimos la W o Caracol a las 6 para escuchar la última declaración y comentarla; días en que no soltamos el facebook para ver qué cosas insólitas nos compartían nuestros anónimos amigos de campaña; días en que escribimos, comentamos o reenviamos mensajes para canalizar este exceso de entusiasmo o de desconcierto; días en que no nos aguatamos las ganas de discutir con la abuela, el taxista o quien cayera en nuestras manos; días en que nos reunimos a ver los debates como si se trata de la final del mundial de fútbol al que nunca clasificamos.
Días que habrán sido por lo pronto nuestra experiencia política más intensa, días en los que nos enviciamos con la utopía y no quisimos soltarla o, tal vez, días que fueron un prefacio al momento en que repentinamente tuvimos que enfrentarnos al aterrador reto de realizarla.
Días de verde.
(La imagen de "enderecemos esta vaina", es de Esteban Ucrós, y el Mockus de fondo es de Diego Contreras)
Catching Elephant is a theme by Andy Taylor
Antanas y Sergio,
Me dirijo a ustedes como ciudadano y amigo para recordarles que es en base a lo mejor de lo que ustedes hicieron como alcaldes que el país joven, decente y democrático quiere que lleguen a la presidencia de Colombia. De ahí que el objetivo de mi carta no sea cantar sus virtudes sino hacer memoria pública de lo que nos sentimos con derecho a esperar de ustedes si llegaran a ser los gobernantes de los colombianos.
Para mucha gente el que un candidato salte de la alcaldía de una ciudad a gobernar el país puede resultar excesivamente arriesgado. Y sin embargo en Colombia y otros paises de Latinoamérica las únicas experiencias de auténtica renovación de la política estan teniendo lugar en el gobierno de las ciudades: desde el “presupuesto participativo” de Porto Alegre y la reconocida “calidad de vida” de Curitiba a la “cultura ciudadana” de Bogotá y la “ciudad educativa” de Medellín. Como si la lejanía que viven los partidos políticos en relación con los mundos de vida de la mayoría sólo pudiera ser superada en ese territorio cada dia más extenso pero que aun conserva algunas relaciones de pertenencia: la ciudad. Ello no significa que podamos prescindir de los partidos sino que el sistema de representación al que ellos responden no posibilita ya que ni las verdaderas demandas de la gente del común ni la riqueza y diversidad de los movimientos sociales y ciudadanos tengan acceso ni cabida en ellos.Y es justamente la existencia de comunicación entre las experiencias cotidianas de construcción de ciudadanía y los nuevos modos de hacer política lo que han hecho posible los gobiernos de Antanas en Bogotá y de Sergio en Medellín.
El lema que compendió el primer goberno de Antanas -formar ciudad- significó que lo que da su verdadera forma a una ciudad no son las arquitecturas ni las ingenierias sino los ciudadanos, pero para que ello fuera posible los ciudadanos tenían que poder re-conocerse en la ciudad como algo suyo, y esto implicaba hacer visible la ciudad como un todo, como espacio público y proyecto de todos. Todas las estrategias comunicativas y callejeras condujeron a eso: provocar tanto a los viajeros como a los de a pie a mirar y ver, o mejor a verse y rebelarse juntos contra la mezcla de inercia, rabia y resentimiento. Ello a su vez fue generando una cultura ciudadana, que es “la capacidad de generar espacio público reconocido”, esto es el aumento tanto de la propia capacidad expresiva como la de escuchar y entender lo que los otros tratan de decirme. En la segunda alcaldía de Antanas la visibilidad de la ciudad se hizo veeduría, esa palabra con la que los colombianos están sabiendo asociarse no sólo para quejarse y denunciar la corrupción o la ineficacia sino también para proponer, gestionar e innovar.
La “ciudad más educada” como llamó a Medellín el alcalde Sergio Fajardo suena a frase de concurso pero en realidad fue la primera ciudad en la que la cohesión social respondió a una planeación que entralaza la multiplicidad de dimensiones de lo urbano con la interdisplinariedad del conocimiento. Esto quiere decir que la cantidad y calidad de las bibliotecas y los colegios públicos construidos eran la dimensión expresiva de un proyecto de interacción entre demanda social, análisis sistémico y capacidad innovadora de la ciudad en su conjunto.O dicho en palabra del propio Sergio: los edificios son la nueva forma presencia del Estado en su potenciación del talento y la creatividad de la gente para producir transformación social. Y la educación así entendida no es asunto de un ministerio sino el asunto más estrégico de una política de Estado, o sea contemporánea y de largo aliento.
Antanas Mockus y Sergio Fajardo tienen derecho a poder gobernar Colombia desde esa nueva agenda política, y el país se ha ganado el derecho a ser gobernado por quienes tienen la inteligencia y el coraje de soñarlo así de nuevo y de creativo.
Jesús Martin Barbero
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